Tal como lo señalaba en el post anterior, debido a mi frágil salud dental y mental me he dedicado a distintos oficios para poder solventar dichos gastos... Ustedes creerán que soy una exagerada... Como botón de muestra les relataré una anécdota que refleja lo empobrecida que estoy; no mejor dicho lo endeudada que estoy (¿o soy?) y el por qué de mi afirmación o casi designio de emplearme en diversos oficios, a veces, (in)decorosos para poder sobre-vivir...
Vamos con la última anécdota, mis visitas al dentista; ya lo he dicho tengo una dentadura de la misma mierda, no sé qué me dieron cuando chica o qué no me dieron, pues tengo todos mis dientes y molares tapados; salvo las muelas del juicio que me las extrajeron hace cuatro años por estar en muy malas condiciones. No sé si cuando cría me lavé los dientes con dinamita o algo por el estilo...
Lo que si sé y recuerdo perfectamente, fue haberme lavado los dientes con colonia, sí mis estimados amigos, con nada menos ni nada más que con colonia Barzelatto, pues la que hoy escribe, a sus tiernos e ingenuos 9 años tenía muchos complejos por sus amarillos dientes; y aunque se los cepillaba frenéticamente no conseguía la blancura que observaba en otros niños y niñas de su colegio, a quienes ella secretamente envidiaba.
Todo comenzó una tarde de sábado cuando antes de ir a al cine se me ocurrió la genial idea, creo que me los lavé como dos veces... Claaaro que me quedaron más blancos que nunca en toda mi vida, pues con los enjuagues se me fue casi todo el esmalte de "mis chocleros". En consecuencia, mi sonrisa nunca volvió a ser la misma, pues me quedaron todos los dientes rallados.
Esa fue una de mis primeras pérdidas, después con el transcurso de los años, se han ido sumando otras más dolorosas....
Esto no era imperceptible para el común de los mortales, salvo para los ojos avezados de mi dentista, la que en la próxima visita semestral me haría la pregunta clave:
-Margarita, por casualidad, ¿te lavaste los dientes con bicarbonato?
-Mmm... sí, dije tímidamente -ni loca iba a confesar lo de la brillante idea de la colonia barzelatto-.
- Margarita -me dijo diplomáticamente la dentista, casi con voz de pésame-, la embarraste, pues has perdido para siempre el esmalte de tus dientes...
- Es que los tenía taaan amarillos, y me los lavaba y lavaba y nunca brillaban...
- Margarita, -me dijo dulcemente- las niñas que tienen la piel tan blanca como tú y que son tan pecosas (*) suelen tener los dientes amarillos, es una cuestión de pigmentación.
Y yo desde ese preciso momento, lamenté ser taaan pantruca...
Por eso hace casi 10 años (1997) me debo enfundar los dientes, esto significa, en palabras sencillas, que me los deben cubrir de un esmalte artificial, con el fin de protegerlos, pues sin el esmalte de origen quedan muy débiles. Y esto cue$ta un ojo de la cara. Y claro, este tratamiento no es eterno (¿ y qué es eterno?), pues cada tres años más o menos hay que renovarlos...
Cuento corto, en este verano me voy a gastar un poco más de 300 lucas en esta (des)gracia.
Pero, es cierto, no me puedo quejar, pues a pesar de todo, tengo casi todas mis dientes, salvo los molares ya comentados; obviamente todos ta-pa-dos, pero ¡¡¡absolutamente todos!!!
Lo más triste de esta anécdota es que después de la ida al dentista el viernes pasado y tras la entrega del primer cheque, se me ocurrió pasar al banco para explorar la posibilidad de pedir un crédito pa' comprarme un auto (ab)usado -era una de las misiones y visiones del 2008- y me fue como el orto, pues como tengo una deuda de casi 14 M$ (ca-tor-ce gua-to-nes por un crédito corfo, estudio de post-grado); hasta el 2015 no puedo ni soñar con ninguna inversión.
Y como me dijo ayer un primo, cuando le conté esta tragicómica historia:
-Pero, Margarita, vende tu dentadura...
Así que en vista y considerando, "VENDO MI DENTADURA, al mejor postor..." (**)
Y les dejo este viedo, para que ¡NO olviden lavarse sus dientes con PASTA DENTAL!
(*) En el colegio me decían Pocas Pecas y también, ampolleta de carnicería; por la N cantidad de pecas que adornaban mi nariz y mejillas.
(**) Incluso puede ser permutada, ¡Ah! Y les aseguro que masca hasta metales, jajjaja!!!
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11 comentarios:
Muy bueno tu relato diferente
Abrazos
Mi despertar, gracias por tus comentarios ye te he ido a visitar.
Margarita, me da mucho gusto encontrarte y leerte (vengo desde el blog de Mucha).
Mientras encuentras comprador para tus dientes mejor sigue escribiendo con tanta frescura, se agradece :)
Un beso enorme desde argentina
Pablo (el piscuis)
El piscuis, gracias por tu visita y comentarios, y tomaré en cuenta tus consejos; ya iré a visitar tu blog.
Ah! Y de qué ciudad de Argentina eres, pues tengo muy buenos amigos en Córdoba (Río Cuarto) y en la Patagonia.
Hasta pronto
Gusto en conocerte Margarita, bonito nombre, la vida es rara y difícil, pero tenemos vida y tarbajo, como tu dices, es lo importante. No te quejes de las pacas a algunas personas nos encantan y te asguro que por allá en tu país debe de haber muchos que les gusten.
¿en cuanto das la dentadura?
Saludos y que seas feliz
Sergio, gracias por tus comentarios y coincido contigo que la vida es rara y difícil; sé que sumando y restando, en mi caso el balance es positivo a pesar de todas las vicisitudes.
Ya te fui a visitar, así que eres de Monterrey? Tengo dos estudiantes que se fueron este semestre al TEC y hablan maravillas.
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Margarita se va de vacaciones al campo ya volverá con nuevas aventuras para relatar.
Hasta la vuelta.
Frágil de salud mental y DENTAL... hummm ya me dejaste pensando.
A ver , haga "HALO" ahhhhs fresco tu escrito, ligero; ya tal com me gusta. para que estarse con palabras rebuscadas, verdad?
Colonia... no cuentas el por qué?, era lo primeor que encontraste para btus dientes, qué pensaste? o querías que huelan rico?
Como sea, todo queda con el pretexto de la niñez.
Chau.
Wow!
Este mundo de los blogs es más apasionante de lo que yo pudiera haberme imaginado!
En fin, llegué acá por el blog de mi amigo, El Alcaraván y decidí tomarme el atrevimiento de pasar a comentar.
¡Saludos! y estás invitada a leer mi blog cuando quieras.
Natus.
UY! Es un relato triste, puesto que los traumas de niño pesan, pero quien como tú, que te lo tomas con humor.
Saludos y Olmué, a disfrutarlo!!!
Markin, lo de la colonia barzelatto era lo que tenía más a mano, menos mal que no me los lavé con cloro, uyyyy!!!
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Natty, efectivamente es tremendamente sorprendente; gracias por tu visita ya te iré a leer.
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María Gabriela, parece que cuando uno se ríe --cuando me río de mi misma-- como que todo se hace más ligero, incluso los dolores más fuertes.
Ya volví de Olmué, fue un viaje corto pero intenso y muy relajante, así que ya me pondré al día; además, estrenaré mi nueva sección: "Servicios de (in)utilidad pública"
buen relato, igual tengo buena dentadura y me sacaron las muelas del juicio
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