lunes, 21 de enero de 2008
A propósito de mi salud dental y...
Tal como lo señalaba en el post anterior, debido a mi frágil salud dental y mental me he dedicado a distintos oficios para poder solventar dichos gastos... Ustedes creerán que soy una exagerada... Como botón de muestra les relataré una anécdota que refleja lo empobrecida que estoy; no mejor dicho lo endeudada que estoy (¿o soy?) y el por qué de mi afirmación o casi designio de emplearme en diversos oficios, a veces, (in)decorosos para poder sobre-vivir...
Vamos con la última anécdota, mis visitas al dentista; ya lo he dicho tengo una dentadura de la misma mierda, no sé qué me dieron cuando chica o qué no me dieron, pues tengo todos mis dientes y molares tapados; salvo las muelas del juicio que me las extrajeron hace cuatro años por estar en muy malas condiciones. No sé si cuando cría me lavé los dientes con dinamita o algo por el estilo...
Lo que si sé y recuerdo perfectamente, fue haberme lavado los dientes con colonia, sí mis estimados amigos, con nada menos ni nada más que con colonia Barzelatto, pues la que hoy escribe, a sus tiernos e ingenuos 9 años tenía muchos complejos por sus amarillos dientes; y aunque se los cepillaba frenéticamente no conseguía la blancura que observaba en otros niños y niñas de su colegio, a quienes ella secretamente envidiaba.
Todo comenzó una tarde de sábado cuando antes de ir a al cine se me ocurrió la genial idea, creo que me los lavé como dos veces... Claaaro que me quedaron más blancos que nunca en toda mi vida, pues con los enjuagues se me fue casi todo el esmalte de "mis chocleros". En consecuencia, mi sonrisa nunca volvió a ser la misma, pues me quedaron todos los dientes rallados.
Esa fue una de mis primeras pérdidas, después con el transcurso de los años, se han ido sumando otras más dolorosas....
Esto no era imperceptible para el común de los mortales, salvo para los ojos avezados de mi dentista, la que en la próxima visita semestral me haría la pregunta clave:
-Margarita, por casualidad, ¿te lavaste los dientes con bicarbonato?
-Mmm... sí, dije tímidamente -ni loca iba a confesar lo de la brillante idea de la colonia barzelatto-.
- Margarita -me dijo diplomáticamente la dentista, casi con voz de pésame-, la embarraste, pues has perdido para siempre el esmalte de tus dientes...
- Es que los tenía taaan amarillos, y me los lavaba y lavaba y nunca brillaban...
- Margarita, -me dijo dulcemente- las niñas que tienen la piel tan blanca como tú y que son tan pecosas (*) suelen tener los dientes amarillos, es una cuestión de pigmentación.
Y yo desde ese preciso momento, lamenté ser taaan pantruca...
Por eso hace casi 10 años (1997) me debo enfundar los dientes, esto significa, en palabras sencillas, que me los deben cubrir de un esmalte artificial, con el fin de protegerlos, pues sin el esmalte de origen quedan muy débiles. Y esto cue$ta un ojo de la cara. Y claro, este tratamiento no es eterno (¿ y qué es eterno?), pues cada tres años más o menos hay que renovarlos...
Cuento corto, en este verano me voy a gastar un poco más de 300 lucas en esta (des)gracia.
Pero, es cierto, no me puedo quejar, pues a pesar de todo, tengo casi todas mis dientes, salvo los molares ya comentados; obviamente todos ta-pa-dos, pero ¡¡¡absolutamente todos!!!
Lo más triste de esta anécdota es que después de la ida al dentista el viernes pasado y tras la entrega del primer cheque, se me ocurrió pasar al banco para explorar la posibilidad de pedir un crédito pa' comprarme un auto (ab)usado -era una de las misiones y visiones del 2008- y me fue como el orto, pues como tengo una deuda de casi 14 M$ (ca-tor-ce gua-to-nes por un crédito corfo, estudio de post-grado); hasta el 2015 no puedo ni soñar con ninguna inversión.
Y como me dijo ayer un primo, cuando le conté esta tragicómica historia:
-Pero, Margarita, vende tu dentadura...
Así que en vista y considerando, "VENDO MI DENTADURA, al mejor postor..." (**)
Y les dejo este viedo, para que ¡NO olviden lavarse sus dientes con PASTA DENTAL!
(*) En el colegio me decían Pocas Pecas y también, ampolleta de carnicería; por la N cantidad de pecas que adornaban mi nariz y mejillas.
(**) Incluso puede ser permutada, ¡Ah! Y les aseguro que masca hasta metales, jajjaja!!!
Vamos con la última anécdota, mis visitas al dentista; ya lo he dicho tengo una dentadura de la misma mierda, no sé qué me dieron cuando chica o qué no me dieron, pues tengo todos mis dientes y molares tapados; salvo las muelas del juicio que me las extrajeron hace cuatro años por estar en muy malas condiciones. No sé si cuando cría me lavé los dientes con dinamita o algo por el estilo...
Lo que si sé y recuerdo perfectamente, fue haberme lavado los dientes con colonia, sí mis estimados amigos, con nada menos ni nada más que con colonia Barzelatto, pues la que hoy escribe, a sus tiernos e ingenuos 9 años tenía muchos complejos por sus amarillos dientes; y aunque se los cepillaba frenéticamente no conseguía la blancura que observaba en otros niños y niñas de su colegio, a quienes ella secretamente envidiaba.
Todo comenzó una tarde de sábado cuando antes de ir a al cine se me ocurrió la genial idea, creo que me los lavé como dos veces... Claaaro que me quedaron más blancos que nunca en toda mi vida, pues con los enjuagues se me fue casi todo el esmalte de "mis chocleros". En consecuencia, mi sonrisa nunca volvió a ser la misma, pues me quedaron todos los dientes rallados.
Esa fue una de mis primeras pérdidas, después con el transcurso de los años, se han ido sumando otras más dolorosas....
Esto no era imperceptible para el común de los mortales, salvo para los ojos avezados de mi dentista, la que en la próxima visita semestral me haría la pregunta clave:
-Margarita, por casualidad, ¿te lavaste los dientes con bicarbonato?
-Mmm... sí, dije tímidamente -ni loca iba a confesar lo de la brillante idea de la colonia barzelatto-.
- Margarita -me dijo diplomáticamente la dentista, casi con voz de pésame-, la embarraste, pues has perdido para siempre el esmalte de tus dientes...
- Es que los tenía taaan amarillos, y me los lavaba y lavaba y nunca brillaban...
- Margarita, -me dijo dulcemente- las niñas que tienen la piel tan blanca como tú y que son tan pecosas (*) suelen tener los dientes amarillos, es una cuestión de pigmentación.
Y yo desde ese preciso momento, lamenté ser taaan pantruca...
Por eso hace casi 10 años (1997) me debo enfundar los dientes, esto significa, en palabras sencillas, que me los deben cubrir de un esmalte artificial, con el fin de protegerlos, pues sin el esmalte de origen quedan muy débiles. Y esto cue$ta un ojo de la cara. Y claro, este tratamiento no es eterno (¿ y qué es eterno?), pues cada tres años más o menos hay que renovarlos...
Cuento corto, en este verano me voy a gastar un poco más de 300 lucas en esta (des)gracia.
Pero, es cierto, no me puedo quejar, pues a pesar de todo, tengo casi todas mis dientes, salvo los molares ya comentados; obviamente todos ta-pa-dos, pero ¡¡¡absolutamente todos!!!
Lo más triste de esta anécdota es que después de la ida al dentista el viernes pasado y tras la entrega del primer cheque, se me ocurrió pasar al banco para explorar la posibilidad de pedir un crédito pa' comprarme un auto (ab)usado -era una de las misiones y visiones del 2008- y me fue como el orto, pues como tengo una deuda de casi 14 M$ (ca-tor-ce gua-to-nes por un crédito corfo, estudio de post-grado); hasta el 2015 no puedo ni soñar con ninguna inversión.
Y como me dijo ayer un primo, cuando le conté esta tragicómica historia:
-Pero, Margarita, vende tu dentadura...
Así que en vista y considerando, "VENDO MI DENTADURA, al mejor postor..." (**)
Y les dejo este viedo, para que ¡NO olviden lavarse sus dientes con PASTA DENTAL!
(*) En el colegio me decían Pocas Pecas y también, ampolleta de carnicería; por la N cantidad de pecas que adornaban mi nariz y mejillas.
(**) Incluso puede ser permutada, ¡Ah! Y les aseguro que masca hasta metales, jajjaja!!!
martes, 15 de enero de 2008
Me llamo Margarita Golf, aunque así no me puso el cura
Sí, me llamo Margarita Golf, aunque así no me puso el cura; obviamente en este mundo tan convulsionado he debido dejar mi verdadera identidad a resguardo, porque soy una mujer pública, exitosa... y a la que muchos le tienen ganas, jajajaj!!! Y esto último, no es un exabrupto, es la pura verdad...
En fin, Margarita Golf, nombre de flor(1) --solo reservado a las más bellas-- mujer de gran corazón y de apellido vinoso... Si bien, provengo de una familia de rancio abolengo, en el último siglo se ha empobrecido y por lo mismo he debido ejercer distintos oficios...
Ya los iré contando, últimamente, me dedico a relatar cuentos y me ha ido bien... Los escribo, y los narro en distintos escenarios, a distintos públicos y en distintas lenguas; incluso en distintos formatos.
Nada muy vanguardista son cuentos de la vida misma; y de la vida misma... yo hago cuento...
Y me ha ido bien, no me puedo quejar ¿o si? Pues soy una mujer independiente económicamente, pertenezco al 20% de este país que tiene un sueldo decente, me impongo religiosamente (y eso que soy atea) en una AFP --ladrones de mierda--, y otro importante porcentaje se va a mi Isapre, pues tengo una delicada salud, especialmente soy frágil de salud mental y dental; y no es chiste, esa es mi trágicómica historia... que relataré más adelante...
Estado civil: (in)felizmente casada; pero separada de hecho, y por eso, mientras no vuelva a conocer un hombre buen-mozo y de valore$ íntegro$, cultivaré la abstinencia...
Pues se puede, estoy segura que se puede. Es casi lo mismo que pasa con el calor, es una cuestión mental... todo se puede, me decía mi maestro de Kung Fu, Yu Chiang.
¿De verdad, se puede?
En fin, Margarita Golf, nombre de flor(1) --solo reservado a las más bellas-- mujer de gran corazón y de apellido vinoso... Si bien, provengo de una familia de rancio abolengo, en el último siglo se ha empobrecido y por lo mismo he debido ejercer distintos oficios...
Ya los iré contando, últimamente, me dedico a relatar cuentos y me ha ido bien... Los escribo, y los narro en distintos escenarios, a distintos públicos y en distintas lenguas; incluso en distintos formatos.
Nada muy vanguardista son cuentos de la vida misma; y de la vida misma... yo hago cuento...
Y me ha ido bien, no me puedo quejar ¿o si? Pues soy una mujer independiente económicamente, pertenezco al 20% de este país que tiene un sueldo decente, me impongo religiosamente (y eso que soy atea) en una AFP --ladrones de mierda--, y otro importante porcentaje se va a mi Isapre, pues tengo una delicada salud, especialmente soy frágil de salud mental y dental; y no es chiste, esa es mi trágicómica historia... que relataré más adelante...
Estado civil: (in)felizmente casada; pero separada de hecho, y por eso, mientras no vuelva a conocer un hombre buen-mozo y de valore$ íntegro$, cultivaré la abstinencia...
Pues se puede, estoy segura que se puede. Es casi lo mismo que pasa con el calor, es una cuestión mental... todo se puede, me decía mi maestro de Kung Fu, Yu Chiang.
¿De verdad, se puede?

(1) Tengo una tía solterona que tuvo una nana de nombre Margarita, la pobre desdichada, no era muy agraciada de cara ni de cuerpo, en realidad era muy fea; y esta tía solía decirle: "¡Már-ga-ra!", pues según ella, este nombre de flor estaba reservado a las más hermosas... Menos mal ,que a mí la naturaleza me ha dotado de algunos atributos.
(2) Esta imagen representa una escena de Las mil y una noche, donde Scheherezada relata sus cuentos para mantenerse con vida; algo muy similar es lo que realizo todos los días para sobre-vivir. Ah! y la saqué de un blog amigo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)